


















España cuenta con un patrimonio arquitectónico único en el mundo, fruto de la experiencia carpintera visigoda, que fue capaz de asimilar la geometría decorativa del mundo islámico, al cubrir sus edificios con estructuras cuyas maderas resistentes se organizaban de modo que formaran vistosos trazados geométricos.
Este arte singular se extendió en los vastos territorios del reino de Castilla, del que aquí incluimos un pequeño botón de muestra, y cuya recuperación inició en los años ochenta del pasado siglo la empresa Taujel.